Con el recuerdo fresco de lo buenas que estaban las de Ibeas de Burgos, tiernas y sabrosas.
Así como al que conduce le encanta el bacalao y el arroz, también le gustan las alubias. Y yo toda la vida llamándolas judías. Secas, pero judías; rojas. O negras.
Fuimos hasta Tolosa. Creo que ya me habían llevado un día que había mercado, pero estuvimos de paso y no me enteré del pueblo. Esta vez no fue muy distinto. En seguida dimos con el restaurante; aparcamos y paseamos un poco por dos calles que parecían principales.