Este pueblo lo conocimos a la vuelta del viaje de septiembre de 2011 en el que habíamos pasado unos días en Cadaqués, dando un pequeño rodeo en dirección Gerona, donde pensábamos comer.
Es increíble. Un pueblo sin coches, casi sin habitantes, los turistas que se hospeden en los hoteles que hay, desde luego encuentran tranquilidad ante todo.