El el viaje que hicimos el puente de diciembre en 2005 a Albarracín, un día nos escapamos a Teruel para conocer la ciudad. Dimos vueltas por su casco histórico y fuimos a comer, al final a la Torre del Salvador, el restaurante que está junto a la mencionada torre.
Lo que más me gustó de esta visita fue que cambió la percepción que tenía mi compañero de viaje sobre la ciudad. Le sorprendió agradablemente su arquitectura y la gastronomía.


