
Es el restaurante del Hotel-Restaurante Echaurren.
Tiene una cocina impresionante que ya había probado antes, en una fugaz escapada hace años ideada por Iker, porque le encantan sus croquetas. Están realmente buenas.
Cenamos en él el viernes aunque normalmente dentro del fin de semana gastronómico, es donde se realiza la comida del sábado, pero era temporada de comuniones y estaba ocupado ese sábado.
Como estábamos avisados, aquel día administramos el apetito pensando en la cena.
Y llegó el momento. El menú era... sencillo. Merece la pena describirlo al detalle.