Después de viajar en tren desde Florencia sin contemplar los paisajes porque venció el sueño, comer un trozo de pizza en la calle y dar el paseo en góndola, nos quedaban unas horas de estancia en Venecia hasta salir hacia Atenas al día siguiente. Nos ceñimos al plan: visita a la plaza de San Marcos, y búsqueda del restaurante recomendado para cenar.