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Viento Sur (San Sebastián)


Frente al Kursaal, en la Avenida de la Zurriola, da la sensación de que este lugar ha ido mejorando. Quizá antes fuese mejor y sólo lo han reformado un poco.
Entramos en un par de ocasiones en el viaje de 2014.
Vimos que hacían arroces, platos del día y variedad de pintxos fríos y calientes. Una vez dentro, tienen tortillitas, ortiguitas, gamba blanca y otras delicias típicas del sur.
Probamos cosas en diversos momentos del día.



Miramar (Punta Umbría, Huelva)



Lo primero que hicimos cuando llegamos a Punta Umbría fue buscar el sitio para comer. Por la hora, más que nada. Aún así es curioso que parece que pasamos las vacaciones pensando dónde comer y comiendo.

Le dije: ¡Vamos andando que no andamos casi nada! ¡Bah, que no es nada! ¡Un kilómetro, qué es eso!

Cuando volvimos no se me hizo largo, pero el sol me la jugó.


Córdoba 2014

Nuestra segunda visita a Córdoba fue en septiembre de 2014, como última parada antes de volver a casa después de haber conocido Cáceres y descansado en Punta Umbría.

Llegamos un viernes y coincidió que había una muestra de comida mejicana. Todos los bares iban a estar abiertos sirviendo comida hasta las dos de la mañana y en el mercado Victoria, donde me quería llevar de forma premeditada porque está reformado y alberga bares varios, había montada una buena. Además, fútbol...

El final de vacaciones prometía.

Bar Juanito Coronel (Punta Umbría, Huelva)




Lo descubrimos el primer día de estancia y no dimos abasto a la hora de probar todas las tapas, así que estaba cantado que lo visitaríamos a menudo.

Está en la avenida de la Ría, delante del Muelle de Pescadores. En la zona que mantendrá actividad fuera de temporada estival, pero en la parte tranquila. Cara a la Ría.

El sitio está bien. Se nota que llevan años dando de comer a la gente. Sus especialidades están muy solicitadas. Hay bastante gente de Huelva que va a comer o a cenar allí.


Punta Umbría (Huelva)

Junto a Portugal, sin llegar a cambiar de país, pasamos cuatro días de playa y playa que repetiría sin pensar. La playa no me emociona.

Llegamos hacia mediodía, después de haber conocido Cáceres en una breve pero intensa visita.

Tras dejar el coche en el hostal, fuimos a comer a Miramar. El buen sabor de boca que llevábamos sólo lo sabemos nosotros. Para no fallar tiró a dar y yo me dejé llevar.

La Minerva (Cáceres)

"Cuchifrito ibérico"
Al llegar a Cáceres, nada más salir del hotel a dar una vuelta nos encontramos en la plaza Mayor. Rápidamente localizamos este restaurante que también es tapería, sobre el que habíamos leído buenas reseñas en internet.

La intención era picar algo en varios bares de la ciudad pero una vez nos sentamos en la terraza y comenzamos a pedir, tuvimos claro que cenábamos allí.


Cáceres

Voy a recordar el tercer viaje de 2014: Cáceres, Punta Umbría y Córdoba, en septiembre.
¡Qué gozada!

Primera parada, una noche en Cáceres. Hemos conocido Trujillo, esta vez nos paramos en la capital. Su casco viejo es muy bonito.

Preparé el viaje con tiempo. Busqué el alojamiento con mucho tiempo, para probar cómo salía así. Sufrí un poco por si me había equivocado en la elección del alojamiento en Huelva, donde íbamos a estar más días. Con el de Cáceres estaba más tranquila porque solo era una noche y estaba junto al casco histórico. Si las fotos eran fieles, no tenía mala pinta. Llegamos por la tarde, aparcamos en un parking público céntrico y fuimos a localizar el hotel. Salió bien. Salió muy bien.


El Frontón (Tolosa)

Desde San Sebastián, un día de mayo de 2014 fuimos a Tolosa. A comer alubias.
Con el recuerdo fresco de lo buenas que estaban las de Ibeas de Burgos, tiernas y sabrosas.

Así como al que conduce le encanta el bacalao y el arroz, también le gustan las alubias. Y yo toda la vida llamándolas judías. Secas, pero judías; rojas. O negras.

Fuimos hasta Tolosa. Creo que ya me habían llevado un día que había mercado, pero estuvimos de paso y no me enteré del pueblo. Esta vez no fue muy distinto. En seguida dimos con el restaurante; aparcamos y paseamos un poco por dos calles que parecían principales.


Restaurante Roxario (Astigarraga)

Tortilla de bacalao

Fue nuestro primer objetivo en el viaje a Donosti en mayo de 2014. Nos desviamos para ir a Astigarraga a comer.
Hemos estado antes, en un par de sidrerías.
Esta vez fuimos al Restaurante Roxario a probar su famosa tortilla de bacalao y de paso a comer otras de sus manualidades, porque aquí, el sibarita, lleva mucho tiempo haciendo la receta de su tortilla de la mano de David de Jorge, y quería probar la original.

El sitio es sencillo y acogedor. Refleja el estilo casero de la cocina, como las personas que trabajan allí.

Bar Néstor (San Sebastián)



Fuimos con premeditación. No desayunamos el típico pincho de tortilla para no redundar. Empezamos pronto el paseo por la parte vieja, el mercado de la Bretxa, callejear un poco, llegamos poco antes de que sacasen la tortilla y pudimos guardar dos trozos. Sólo hacen una cada turno y reservan trozos hasta que se acaba. Tiene bastante demanda.


También comimos gildas, tomate, carne y pimientos. Lo típico del local.



Bodega Donostiarra (San Sebastián)

Completo y pincho de tortilla
Hay varios sitios en distintos lugares que tienen éste o un nombre muy similar. Aquí desayunamos antes de ir a patear. Probablemente por eso no hago fotos, porque vamos muy a menudo. Otro error

Aquí descubrimos el arte del pincho de tortilla individual hecha al momento.

Probé la torrija y no me atrevo a repetir. Estaba buenísima pero me costó volver a tener hambre.

Tienen platos del día pero nos suele coger lejos. Las gildas y los pinchos de vinagre están muy buenos.

Además tienen chacinas y quesos. Todo de calidad, cocinan a la brasa; da gusto.

Donostia desde 2008 hasta 2014





Este año (2014) las vacaciones han sido raras y en vez de hacer dos viajes hemos hecho tres.
A contracorriente

El caso es que hemos estado tres días en Donosti y lo hemos hecho distinto a otras veces. Al llegar fuimos directos a comer a Astigarraga, a Casa Roxario.

Después fuimos a la pensión, hicimos la entrada, dejamos el equipaje y me lesioné un poco el dedo del pie izquierdo; ya no lo muevo como antes.

Como el pie estaba caliente, salimos a dar una vuelta por Gros, esta vez con el objetivo de encontrar una carnicería que había leído u oído nombrar a David de Jorge, y ya de paso, más tarde, picar algo para cenar.




Casa Paca (Salamanca)

Este es el restaurante al que fuimos a comer el primer día que llegamos a Salamanca. No se cómo llegamos a él, si nos lo nombraron o leyó algo sobre él en la red. En el plano turístico está marcado. Y sí, su apariencia externa tiene un toque añejo modernizado que no da pista alguna de cómo será la comida pero no pinta mal, de manera que si tienes curiosidad, entras. Entramos al bar y preguntamos para comer pero antes nos tomamos algo en la barra. Tienen variedad de pinchos para tomar, pero pasamos al comedor.
No nos preocupaba darnos un pequeño festival.


Restaurante Don Mauro (Salamanca)


Está en una esquina de la Plaza Mayor de Salamanca. Es restaurante, pero también puedes tomar tapas y raciones. La barra es larga y el bar amplio. No lo recorrí entero porque nos quedamos cerca de la puerta. El sitio está bien.

El tostón está tremendo Y la mini hamburguesa, el jamón, el bacalao que al final probó. Bien para unas tapas. El entorno es estupendo y probablemente siempre hay ambiente.


 

Tapas 2.0 (Salamanca)



Fue el gran descubrimiento de Salamanca. Lo buscamos por una recomendación y repitimos visita. El primer día hicimos una toma de contacto y tomamos una tapa. Al día siguiente fuimos temprano a comer y el cocinero había preparado para el día tortilla de bacalao que no dudamos probar y nos dio una pista sobre qué clase de cocinero era.                                                           


Espectacular. Para repetir y recomendar.

Salamanca

Fue la tercera y última parada en el viaje que hicimos en marzo en 2014 por Castilla y León: Burgos, Valladolid y Salamanca.

Últimamente son varias las personas que me dicen que han estado allí y todos coinciden en que es un lugar muy bonito.
A mí me conquistó. Me hubiese quedado allí. Entran ganas de escribir, pintar, leer...
Puede que a partir de ahora piense en Salamanca cuando necesite crear. Es mi numen. A ver lo que me dura.
Y cuándo me ilumina.


Bar Alarcón (Valladolid)

Junto a la Plaza Mayor hay muchos bares. No los visitamos todos porque en dos días es imposible pero entre otros, entramos al Alarcón, en la calle Alarcón. Un buen sitio para probar productos de la zona, como en casi todos los que hay en esas calles.

Cocinan bien y tienen algunos platos con toque propio.

Degustamos un pincho Alarcón, mini de tortilla con torrezno y huevos rotos.

Preparados para seguir caminando.

Martín Quiroga (Valladolid)

carpaccio de gamba blanca
A este bar de Valladolid fuimos nada más llegar porque me llamó la atención cuando leí de él no se dónde, pero estaba completo.
Es un bar pequeño, con cuatro mesas amplias con cuatro servicios cada una y una barra de unos tres o cuatro metros donde también puedes degustar sus platos.
Dado que tenían todo completo, preguntamos si tenían sitio para cenar o comer al día siguiente y puso cara de circunstancias porque esas cuatro mesas deben estar muy solicitadas.
Dicen que mi cara es muy expresiva. En aquel momento sentí una gran decepción. Al momento nos dijo que le acababan de llamar para anular una reserva para comer al día siguiente, a lo que dijimos sí inmediatamente. Bueno, yo.
Al salir, Iker moviendo la cabeza, dijo que quizá nos habíamos precipitado por comprometernos para comer a una hora determinada y yo, que soy tan indecisa como expresiva, me preocupé ligeramente.


Valladolid


La segunda parada en el viaje de marzo de 2014 fue Valladolid. No me la imaginaba de ninguna manera y me gustó. Quizá porque no nos salimos mucho de la parte vieja y rezuma historia. En la línea de lo que se siente en Burgos. Entre ellos hay algo de pique y este comentario puede levantar ampollas según quién lo lea. Estuvimos dos días y nos movimos sobretodo por el casco antiguo. Me llamó la atención lo anchas que me parecieron las calles principales del casco y las plazas. Está claro por dónde circulaban los carros. Se me va la imaginación con las cosas que pienso, inventadas, por supuesto.


La Lorencita (Burgos)


En el centro de Burgos, está este local, pequeño pero matón. No tiene mucho espacio y debe ser por ello que el número de asientos es mínimo. Cuando llegamos era primera hora de la tarde, antes de las ocho, vimos los pinchos de la barra y al fondo, donde los dos taburetes, la vitrina con las croquetas de las que probamos una muestra.