
Lo primero que hicimos cuando llegamos a Punta Umbría fue buscar el sitio para comer. Por la hora, más que nada. Aún así es curioso que parece que pasamos las vacaciones pensando dónde comer y comiendo.
Le dije: ¡Vamos andando que no andamos casi nada! ¡Bah, que no es nada! ¡Un kilómetro, qué es eso!
Cuando volvimos no se me hizo largo, pero el sol me la jugó.